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Blazers

Pocas prendas cambian tanto un look con tan poco esfuerzo. Basta ponerse un blazer de mujer por encima para que una camiseta y unos vaqueros pasen a otro nivel. No hace falta nada más: el blazer decide el registro de todo lo que lleva debajo.

En la colección de SANDRO, los blazers tienen cortes precisos, hombros bien resueltos y tejidos que sostienen la caída, pensados para acompañar el armario más allá de una temporada.

El blazer de mujer y sus cortes

La sastrería clásica es el punto de partida: solapas limpias, línea recta, botonadura sencilla y una caída que no necesita retoques. Sobre esa base, cada corte propone algo distinto. La versión cruzada cierra la silueta y aporta un aire más rotundo. Las chaquetas cortas llevan el patrón a un terreno más actual: suben el talle y funcionan bien con pantalón de tiro alto o falda.

Los tejidos terminan de definir cada pieza. La lana virgen da cuerpo y no cede con el tiempo. Las chaquetas de tweed añaden textura y ese equilibrio entre lo estructurado y lo suave. El satén, en versiones esmoquin, lleva el blazer hacia la noche.

Entre los patrones, las rayas finas y los cuadros conviven con las chaquetas de pata de gallo, un dibujo que lleva décadas en la sastrería femenina y que sigue funcionando igual de bien.

Un blazer y muchas formas de llevarlo

El blazer se entiende con casi todo. Sobre un vestido, lo estructura. Con vaqueros, baja el tono sin perder intención. Y en conjunto con el pantalón del mismo tejido, construye el traje completo.

El color marca el resto. Las chaquetas negras mantienen una elegancia precisa y dejan que el patrón marque la silueta. El marino, el gris y el topo amplían la paleta neutra, mientras que el crudo o el rosa aligeran la propuesta para los meses templados.

El blazer convive con otras chaquetas y cada una cumple una función distinta. Las chaquetas de denim se mueven en un terreno más informal y las chaquetas de piel aportan una actitud más marcada. Los bombarderos proponen un estilo desenfadado, mientras que las chaquetas de entretiempo acompañan los cambios de temporada con una línea más ligera. El blazer se distingue por la precisión de su línea y su elegancia natural.

El blazer de mujer de SANDRO es esa pieza que transforma la silueta con naturalidad y ordena todo lo demás. Una prenda de sastrería que acompaña el día entero, del trabajo a la noche, con la misma naturalidad.